PARA VIVIR QUIETA Y REPOSADAMENTE

“Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” 1ª Timoteo 2: 1-2

El presente tiempo que estamos cruzando, en medio de una crisis sanitaria que, además, ha dejado al descubierto las profundas desigualdades y asimetría social, avalada y potenciada por un sistema perverso y diabólico que gobierna las naciones, ha estado poniendo “en jaque” la fe de los creyentes, y llevándolos al límite máximo de su paciencia y confianza en aquella esperanza que la biblia nos enseña. En medio de este tiempo difícil y peligroso, es muy oportuno reflexionar sobre la perfecta voluntad de Dios que nos llama a vivir “quieta y reposadamente”, a pesar de las adversas circunstancias que nos asedian día a día.

Por muy creyentes que seamos, somos seres humanos falibles y vulnerables ante los temores y la rabia que produce vivir en una sociedad sin orden, sin moral, sin justicia ni paz; experimentando con creces la actual anomia y desgobierno por todas partes. Por ejemplo, el patético manejo político de la presente pandemia, el avance estrepitoso de la delincuencia, la impúdica libertad de acción de los narcotraficantes, y el abuso de poder de los ricos de este mundo, etc., sin duda que conforman un cumulo de cosas que está llevando a los cristianos a perder la mira, posicionándose  activamente para opinar, deliberar y optar por el camino político – partidista, pensando que por allí podría venir la solución o la eventual consolidación de una especie de “mal menor” que resolvería el caos actual.

Se observa el aumento de cristianos inquietos y sin sosiego que publican en redes sociales sus insultos y descontento con el actual presidente de su nación; otros se activan desmedidamente viendo y oyendo noticias que dejan al descubierto lo aborrecible de los actos de quienes tienen el poder, otros sumergidos en la paranoia conspiranoica de la vacunación, etc. Es decir, unos y otros, aun siendo cristianos verdaderos, han perdido el sano equilibrio de vivir “quieta y reposadamente” en medio de un mundo de maldad cuya fiel advertencia ha estado desde siempre en la biblia.

El apóstol Pablo eleva el propósito del evangelio por sobre las circunstancias temporales que el creyente ha de vivir en su camino estrecho. El pasaje bíblico citado, presenta la exhortación apostólica quizás más descuidada e ignorada por los cristianos: Orar por todos los hombres, incluyendo aquellos que están en el poder, sea del color político que sea.

Ud. dirá: ¿Cómo podría orar por un presidente narcotraficante, corrupto, payaso, ateo o inmoral? Más allá de su argumento o el mío: La respuesta bíblica es clara: orar por todos los hombres, incluyendo aquellos que están en el poder, sea del color político que sea. No es fácil, pero debemos hacerlo. Y ¿Por qué? Y ¿Para qué?  Bueno, la biblia responde: “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”

El ejemplo de nuestro Señor Jesucristo no deja de sorprendernos. A pesar de que él tenía una fiel descripción del carácter e impronta del rey Herodes, tildándolo de “zorra” (Lucas 13:32), además sabiendo que el procurador Poncio Pilato fue un pusilánime que no impartió justicia, y que los infames solados le injuriaron y le escupieron injustamente, aun así, Cristo oró por ellos diciendo: “perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

El propósito de Dios, de que nosotros oremos por todos los hombres, incluyendo por quienes están en el poder (por más corruptos, inmorales y payasos que sean), es para que NOSOTROS LOS CREYENTES, vivamos en paz y reposo. Esta necesaria oración, no significa de modo alguno que, mediante nuestras plegarias, todos los hombres y en especial aquellos que tienen el poder, van a cambiar y van gobernar con justicia y verdad. La oración por ellos no es para que las circunstancian cambien (aun pudiendo Dios cambiarla) porque esa interpretación iría en directa confrontación con lo que la biblia enseña respecto a este sistema que ya está sentenciado por la infalible Palabra de Dios (2ª Pedro 3:7). Cristo dijo:

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” Juan 14:27

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” Juan 16: 33

Si duda que Dios promete paz, cuando entramos por medio de la oración en su perspectiva eterna, mirando más allá de las circunstancias hostiles que nos rodean. Más allá de un gobierno cuyo líder deje mucho que desear. Más allá de la falta de seguridad, justicia y paz. Más allá de lo temporal.

En la medida que oramos por todos los hombres, incluyendo aquellos que por sus actos son aborrecibles y despreciables, estaremos descansando en las promesas de Dios por sobre las mentirosas promesas de los hombres.

Dios nos promete una vida quieta y reposada; sin el fastidioso afán y desesperación propio de un mundo sin esperanza. Dios le decía a su amado pueblo Israel: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” Salmos 46:10

Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo no ayude a doblegar nuestro orgullo y orar por todos los hombres, incluyendo aquellos que están en el poder, para que nosotros descansemos en Dios y podamos vivir en este mundo de maldad “quieta y reposadamente” en toda piedad y honestidad, confiando siempre en la poderosa y soberana mano de quien siempre tiene todo el control. Que así sea. Amén. Maranata!

PEL 04/2021

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Categorías: Devocional

1 comentario

juanitoexpres2018@gmail.com · 9 de abril de 2021 a las 20:57

En su venida ruego a Dios para no soltarme de su bendita mano,ruego también que de alguna manera podamos reunirnos los hermanos aunque sea de a pocos ,es decir a lo mejor se podría si el Señor así quisiera de a unos seis hermanos y que podamos abrazarnos con amor fraternal.

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