LA VACUNA COVID 19: MIEDOS, SUPERSTICIÓN Y LA SOBERANIA DE DIOS

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados” Mateo 10:28-30

Sorprende la cantidad de cristianos que están aterrados y llenos de supersticiones respecto a la actual vacunación que, según se dice, combate el virus llamado Covid-19. Ante las insistentes preguntas e inquietudes al respecto, creo necesario este artículo que apunta a reflexionar desde la perspectiva bíblica.

En primer lugar, consideremos que los constantes temores a la muerte, o a lo que pueda producir esta famosa vacuna, provienen curiosamente desde las filas de los cristianos, quienes paradójicamente predicamos al mundo incrédulo que “morir es ganancia y que estar con Cristo es muchísimo mejor” (Filipenses 1: 21-23).  La verdad que parecería que nuestro miedo a morir es tan o más exagerado de lo que podrían manifestar los inconversos o aquellos que no tienen esperanza.

Esta triste realidad que revela nuestras convicciones bastante débiles, nos permiten reflexionar sobre ¿Qué tan convencidos estamos de que Dios es soberano y que Él siempre tiene todo el control, y que, si cuida de las aves, cuanto más de nosotros? (Mateo 6: 26). ¿de verdad creemos de todo corazón que ninguno de nosotros podrá añadir, por más que nos afanemos, un codo a nuestra estatura? (Mateo 6:27).  Ante esta ineludible evidencia, si algo debemos confesar siempre delante del Señor, es que somos hombres y mujeres de muy poca fe (Mateo 14:31).

El texto que encabeza este artículo es muy aplicable al desarrollo de esta reflexión. La primera parte nos habla de que los verdaderos temores, no deben estar centrados en los peligros e inseguridades terrenales, como suele ocurrir en medio de los cristianos, sino que en aquello que se proyecta con repercusiones eternas. Por ejemplo, aquellos que ya gozamos de la salvación en Cristo, raramente estamos preocupados de que un día todos compareceremos ante el tribunal de Cristo en la eternidad. Eso sí que nos debería preocupar en esta vida, para rectificar lo que sea necesario ¿no crees? A diferencia de nuestro tiempo, y en medio de una cristiandad tibia, la verdad es que los creyentes del primer siglo estaban tan desapegados de lo terrenal, que experimentaban de manera vivencial las enseñanzas del Señor Jesús. Ellos no temían a la muerte, porque estaban persuadidos de que morir por Cristo era realmente una honra.

La segunda parte del texto de Mateo 10:29-30, la Palabra de Dios nos presenta de manera magistral la enseñanza de la absoluta soberanía de Dios. Él no solo controla lo macro de su creación, sino que también lo micro, y de lo que para nosotros podría ser irrelevante. Él está preocupado de los menospreciados gorrioncillos que no valían nada, y aun, de los pelos de nuestra cabeza. ¿lo crees de todo corazón?

Creyentes atemorizados

A miles de años de las profundas enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo y de aquellos fieles creyentes que morían por la fe, hoy los cristianos del último tiempo, muestran su decrépita confianza en el soberano Dios, cayendo en las actuales psicosis desproporcionadas ante el miedo a la muerte. Hoy el pavor y la confusión se ha apoderado de los cristianos, quienes frecuentemente se afanan por temáticas acerca de los componentes de los alimentos que consumen; sin son transgénicos, cancerígenos, etc., etc. Viven constantemente entre temores y psicosis preocupantes, cuyas conductas atribuladas, muchas veces pasan a ser un pésimo testimonio ante los ojos de un mundo incrédulo que odia a Dios y a su Palabra.

 Ahora es el turno de “la vacuna covid-19”. Por las redes sociales circulan cientos de videos de supuestos académicos (todos presentados como eminencias), que dicen que estas vacunas modificarán nuestra genética o que alterará nuestro sistema inmunológico, creando seres humanos sin anticuerpos y vulnerables ante cualquier enfermedad. Otros alarman diciendo que van a producir la muerte al corto plazo, que la vacunación es el exterminio de la humanidad, que los hombres van a empezar a mutar en zombies de tendencias marxistas, generación de reptilianos, etc. Lo peor, es que los propios cristianos que dicen creer en Dios, están aterrados y confundidos con todo esto. También existen aquellos que dicen que esta vacuna es “la marca de la bestia”, y que nos están implantando un chip con tecnología 5G para permitir el rastreo y el control global. Lo más grave y decepcionante, es que esto revela y confirma que existe una cristiandad meramente nominal que no le cree a Dios ni a su infalible Palabra. Es la actual y patética práctica “cristiana” de reemplazar la biblia por la información que mana de las redes sociales y desde la ciencia ficción de Hollywood. ¡Es increíble!

Creyentes supersticiosos

Por otro lado, vemos que los cristianos son más supersticiosos que los propios incrédulos que no tienen esperanza de gloria como nosotros. Muchos hacen cosas “para el Señor” como actos de simonía para esperar retribución. Y otros no hacen cosas por miedo al castigo. Pero ambos grupos, tienen un denominador común:  son movidos por actos supersticiosos. No tienen una relación con Dios por medio de Jesucristo, y no creen a lo que dice su Palabra. Es por eso que se confunden cuando las cosas no andan bien o vienen las dificultades. Esto nos evoca la expresión de Job cuando dijo:

“Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación” Job 3: 25-26

Hay muchas personas que viven presas de la superstición religiosa; leen la biblia, oran y asisten a una iglesia, creyendo que con eso logran enternecer el corazón de Dios a fin de recibir sus bendiciones. La inclinación supersticiosa nos puede llevar a pensar que las bendiciones de Dios son supeditadas a nuestra fidelidad y a nuestras obras. De esta manera no servimos a Dios por amor, sino que por temor “a” él y por el interés de ser prosperados.

La biblia describe a Job como un hombre piadoso y muy acaudalado; él tenía muchos recursos y su vida era muy religiosa, y por lo que detectamos de su confesión leída, le espantaba perder todo lo que tenía. Él declara que no tenía paz, no estaba seguro, ni con reposo. A pesar de que la descripción habla de un hombre temeroso de Dios, su vida era un constante obrar en medio de la amenazante sombra de perderlo todo. Esto no es una interpretación; él lo dijo y reconoció que vivía espantado de lo que podía venir.

Entonces: ¿debo o no debo vacunarme?

Hay situaciones que en la biblia no son explícitas, y que han de resolverse de acuerdo a los motivos de conciencia de cada creyente. Nunca debemos proceder de manera dogmática ni de manera sectaria prohibiendo o permitiendo hacer o no hacer a los miembros de una iglesia. Si estás en una iglesia donde los líderes manipulan tus comportamientos, entonces sale corriendo de allí. Las sectas son exclusivistas y excluyentes; y manipulan a las personas de manera peligrosa, y muchas veces con resultados fatales. Tan solo basta con recordar algunos de los magnicidios y suicidios colectivos realizados en el “nombre de Dios y la biblia”.

Por ejemplo, los “testigos de jehová” prohíben las transfusiones de sangre.  Los mormones prohíben el café. Los adventistas del séptimo día prohíben comer cerdo y derivados. Tres de las sectas más famosas y cuyo denominador común es la prohibición sectaria fuera de toda enseñanza de las escrituras.

La biblia dice que: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen” 1ª Corintios 10:23. Pablo agrega que: “De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia, porque del Señor es la tierra y su plenitud” 1ª Corintios 10:25-26. También le dice a la iglesia en Colosas: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo… ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: ¿No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?”  Colosenses 2: 16-22

En esta perspectiva bíblica, cada uno debe resolver la decisión de vacunarse o no. Si alguien cree que es necesario hacerlo, bien y si alguien cree que no necesita hacerlo, bien también. Pero que sean convicciones bíblicas las que nos muevan a hacer o no acciones como estas, pero nunca por temor o superstición, porque recordemos que con o sin vacuna, Dios tiene el control de nuestras vidas. Juan nos da una regla de oro. Lea y medite con atención:

“si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios” 1ª Juan 3: 20-21

Confiando en nuestro Dios Soberano

La biblia nos llama constantemente a volvernos a Dios y confiar, y descansar en Él. Más allá de nuestra fragilidad y falta de fe, Dios siempre nos estará fortaleciendo para no sucumbir ante el temor que producen las circunstancias adversas. Pedro dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1ª Pedro 5:7

Y que, si fuera cierto todo lo “dicen” acerca de la eventual letalidad de la vacunación, acaso ¿Dios dejaría su trono desde donde ejerce plena soberanía? ¿Y si los compuestos de las vacunas tuvieran esa información maligna que modificaría nuestra composición celular como algunos “dicen”, ¿Dios deja de tener el control de todo y no nos cuidará? ¡Que falta nos hace leer la biblia y creer lo que allí dice! Habacuc decía:

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza” Habacuc 3: 17-19

 Amados hermanos, La biblia es la Palabra de Dios que debe hacerse vida en cada corazón de quien la lee, de lo contrario, solo será un conjunto de delgados papeles impresos y nada más. Despojémonos pues, de todo miedo y superstición religiosa, y volvamos a concebir todas las cosas desde la perspectiva de un Dios soberano. Desechemos las cuestiones necias y supercherías evangélicas de supuestas visiones, sueños, premoniciones, corazonadas, temores, afanes, etc., que solo evidencian una carente relación con Dios y una preocupante irreverencia hacia la infalible Palabra del Señor.

Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo nos ayude a comprender este importante tema. Que así sea. Amén.

PEL 04/2021

 

 


5 comentarios

Hermano Genarino · 26 de abril de 2021 a las 19:27

Así mismo es. Saludos!!!

Mario Rojas · 27 de abril de 2021 a las 09:56

Gracias, gracias por tener la palabra del Señor la cual nos da la certeza absoluta
De su soberanía en toda su creación.
Que el Señor bendiga su palabra
Maranatha

Anibal Verón · 27 de abril de 2021 a las 20:21

Excelentes palabras, gracias por las BENDICIONES de compartir la sana doctrina ,hoy cuando la maldad la apostacia y la incredulidad corrompe a las personas, Gracias por servir al Señor Jesucristo con pasión y temor, los sigo desde la aplicación SALUDOS y BENDICIONES!!! Anibal Verón de bs As..

Anibal Verón · 27 de abril de 2021 a las 20:21

Excelentes palabras, gracias por las BENDICIONES de compartir la sana doctrina ,hoy cuando la maldad la apostacia y la incredulidad corrompe a las personas, Gracias por servir al Señor Jesucristo con pasión y temor, los sigo desde la aplicación SALUDOS y BENDICIONES!!! Anibal Verón de bs As..

Lenis Mendez · 27 de abril de 2021 a las 20:37

que gran mensaje, la pura palabra real que fortalece mis convicciones basadas en la biblia amen

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