Evangelio post moderno: Ética – Moral y Vida cívica

“El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?”

Mateo 19:20

 

Introducción

Leer y reflexionar en este texto selecto de las santas escrituras, será muy útil al momento de analizar los efectos del post modernismo en el evangelio puro de nuestro Señor Jesucristo y ratificado por sus apóstoles. El protagonista del texto es un joven judío adinerado que estaba convencido de que la salvación consistía solo en aspectos éticos, morales y de vida cívica. De este modo, la salvación se transforma en un resultado del buen comportamiento y estilo del vida del pecador, en medio de una idea abstracta y relativa del pecado; además de dejar en obsolescencia la obra de aquel que vino de la gloria a morir por nosotros.

Los líderes de la iglesia o cristiandad post moderna han estado sistemáticamente socavando los valores absolutos de la verdad y resumiendo el evangelio a conceptos filosóficos que radican en la concepción y “cosmovisión” de cada individuo, y en los esfuerzos de cada uno para alcanzar la salvación. De este modo, la doctrina radical y absoluta resumida en aquel: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6), es insolentemente rebajada a una mera idea abstracta de ética, moral y vida cívica, y que por cierto comparten la mayoría de los credos religiosos que se conocen; sea cristiano, judío, musulmán, budista, etc. En otras palabras, el post modernismo es la base en donde se sustenta el ecumenismo y sus propuestas de salvación.

Nadie puede negar qua desde ya hace varias décadas estamos viviendo en medio de una fuerte influencia filosófica – cultural que se ha denominado como “post modernidad”.

Es muy importante considerar que la post modernidad se refiere a un cambio cultural de las perspectivas humanas, que “prioriza el individualismo, el culto a las formas y la idea del presente, ante un futuro desalentador. Se opone al racionalismo y a los ideales del modernismo que apostaban al progreso para alcanzar una vida mejor” (Fuente: enciclopedia humanidades)

El anterior modernismo se caracterizaba por la racionalidad y la existencia de conceptos absolutos de la verdad. Pero en el post modernismo la verdad carece de absolutismos y se resume a ideas abstractas, subjetivas y en permanentes cambios. “La posmodernidad defiende la diversidad y posibilidad de que todos los individuos piensen de diferente manera, la existencia del caos y del conflicto como un estado viable, la aceptación de que no existen verdades absolutas con blancos y negros, sino con cientos de grises o matices” (Fuente: enciclopedia humanidades)

El post modernismo se levanta como un osado “gigante” ante la colosal Palabra de Dios que presenta al invicto y todopoderoso Dios, cuyo mensaje es absoluto que no acepta negociaciones, relativismos ni ambigüedades. El Dios de la biblia aborrece toda idea post moderna, por tal razón, la actual sociedad cuyo ADN es precisamente la post modernidad, aborrece al Dios de la biblia, y ha creado su propio dios; reescribiendo otro evangelio que esté conformado a los razonamientos post modernos. Mientras Dios dice: “…no hay Dios fuera de mí” (Isaías 45:5); el post modernismo dice que hay diversidad de dioses. Mientras El Señor Jesucristo dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6); el post modernismo dice que sí hay varias verdades y varios caminos que conducen a dios. ¿A quién creeremos?

Post modernidad en la iglesia

A través de la historia de la iglesia vemos que siempre la corriente filosófica – cultural de la sociedad, permea parcial o totalmente a las comunidades cristianas, cuyos líderes, no siempre se mantienen firmes ante las influencias seculares; y buscando la aprobación de sus propias feligresías, ceden a las presiones de la moda y de la cultura, terminando por dar a la gente lo que pide, y no, lo que la gente necesita. Esto nos evoca las continuas advertencias de Dios a Israel: “No aprendáis el camino de las naciones…porque las costumbres de los pueblos son vanidad” (Jeremías 10: 2-3). Por su parte Dios también advierte a la iglesia a través de Pablo: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)

La post modernidad ha penetrado las paredes de la cristiandad actual mediante liderazgos relativistas y secularizados, que vieron que la iglesia podría transformarse positivamente, si esta se adecua a las exigencias del post modernismo. En esta escena es en donde aparece con gran influencia el Seminario Teológico Fuller de Pasadena California Estados Unidos y sus conocidos líderes como Peter Wagner, Rick Warren, John Piper, etc., egresados de esa academia. Todos con la perspectiva del “igle-crecimiento” y aplicando las técnicas post modernas para reestructurar la iglesia acorde al pensamiento filosófico – cultural de la post modernidad.

Con la premisa post moderna, la doctrina como base de la iglesia, pasa a ser secundaria, ya que considerarla como un pilar esencial en toda congregación que se diga cristiana, se transformaría en una “piedra de tropiezo” para el relativismo, el pragmatismo y el avance de la multi culturalidad de la sociedad post moderna.

El inicio del debate sobre la inerrancia e infalibilidad de la biblia también ha sido una de las características claras de la post modernidad dentro de la iglesia. La nueva alabanza, la nueva manera liderar y de reunirse, la nueva visión del reino de Dios, la plantación de iglesias, el lenguaje de la cosmovisión en los sermones, etc. etc., nos confirman que la post modernidad entró en las corporaciones llamadas “iglesias cristianas” para acomodarse y quedarse por largo tiempo.

Las características de una iglesia post moderna son el lenguaje ambiguo, relativista e inclusivo (algunas ya admitiendo la cultura LGBTQ+ dentro de sus asambleas), el desprecio por las profecías bíblicas, la categorización en cuanto a la importancia de las doctrinas (salvación, bautismo, escatología, eclesiología, etc.), el valor por la cultura, el arte y la estética. También la incorporación de técnicas de mercadeo o mercadotecnia, el manejo de estadísticas y proyecciones en pos del crecimiento numérico (igle-crecimiento o growchurch), etc.

El evangelio post moderno

Sin duda que lo más grave de todo, es que la post modernidad ha rebajado el evangelio de Jesucristo a un mensaje religioso resumido en tres conceptos: Ética – Moral y Vida Cívica. Lo que inmediatamente nos trae a la memoria los clásicos sermones del cura (para quienes fuimos católicos). Aquellos sermones de “buena crianza” que el sacerdote impartía cada domingo en la misa, y que inflaba el pecho de todos aquellos que cumplían los requisitos para llegar al cielo por obras y sacramentos. El católico fiel, se siente mejor que “los pecadores” y descansa en sus esfuerzos éticos y morales como requisitos que le llevarán al cielo; omitiendo evidentemente La infalible palabra del Señor que dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.” Proverbios 14:12

Es en este punto, donde retomamos el texto que encabeza esta reflexión, y que hace referencia a la respuesta del joven rico: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?” (Mateo 19:20)

En el contexto, vemos a un joven judío adinerado que tenía muchas posesiones, y que acude a Jesús preguntándole: “Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” (Mateo 19:16). Esta es la típica pregunta de todo ser humano religioso que tiene arraigado el concepto de salvación por obras. Él dijo: “que bien haré para tener vida eterna”, implícitamente confesando que tenía la capacidad de hacer algo bueno y meritorio para ser salvo y entrar en la gloria, por lo tanto, qué duda cabe de que este joven creía que la salvación era por obras; por supuesto que esperaba de Jesús algo conforme a su idea preconcebida en su mente religiosa. Sin embargo, la respuesta del Señor Jesucristo lo desarma completamente.

Primero le responde con una pregunta: ¿Por qué me llamas bueno?  Ninguno hay bueno sino uno: Dios (V17), citándole las sagradas escrituras (vea Salmos 53:1-4, Romanos 3: 10-12). Note que El Señor lleva a este joven a confrontarse con la irrefutable verdad bíblica sobre la maldad del hombre. Es decir, con esto aprendemos que el evangelio no puede ser presentado sin antes hablar de modo directo y crudo acerca de la maldad inherente del hombre y de su incapacidad para hacer algo bueno para obtener la redención.

El Señor le responde con una interrogante, y no porque Él no fuera el “maestro bueno” (porque sí lo era); sino que el objetivo de su pregunta fue poner en el centro de la conversación aquel tema tan eludido por el post modernismo actual, que es la maldad del hombre y su incompetencia de salvación por méritos. Cristo siempre remitió a la multitud a mirar a Dios y las escrituras para responder las preguntas que le hacían, y esta no fue la excepción. Aunque Jesús era y es Dios, no estimó como cosa a que aferrarse (Filipenses 2:6).

En seguida, Jesús le dijo: “Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. Esta es la línea coherente conforme a la ley de Dios dada a Moisés que se resumía en un: “haz esto o aquello y vivirás” (vea Levítico 18:5).  Por cierto, que la ley exigía la altura ético – moral que ningún ser humano puede cumplir, y que todo individuo que pretenda ser salvo por el cumplimiento de la ley, lo debe hacer cumpliendo toda la ley ya que la propia biblia advierte:

“Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” Santiago 2:10

Para El Señor no hay promedios; Él exige el cumplimiento cabal de la ley. Ante esta colosal demanda ¿qué hombre se atrevería a pretender ser salvo mediante la columna de la justicia de Dios y su implacable ley?  Sin embargo, el joven rico responde categóricamente: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?” (Mateo 19:20).

Por supuesto que esta respuesta revela que él no conocía su propio corazón. Es obvio que él tenía un alto concepto de su ética y moral que le llevó a decir que cumplía la ley de Dios, y aún más, demostrando su orgullo al decir: “’ ¿…qué más me falta”? Esto nos permite concluir que el corazón de aquel joven estaba lleno de sí mismo sin ni la más mínima convicción de pecado y de bajeza ante Dios.

Finalmente, El Señor le pone “el dedo en la llaga” diciéndole: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mateo 19:21). Esta demanda puso al descubierto el corazón del joven rico que presumía cumplir la ley de Dios y sentirse apto para tener vida eterna. Su corazón estaba puesto en sus abundantes posesiones (v.22) y por tal razón, se entristeció ante la demanda del Señor.

En un lenguaje actual acorde a los líderes y pastores facinerosos de la actualidad, El Señor Jesucristo podría haber simpatizado con este joven a propósito de las riquezas que él tenía, y aplicar un criterio post moderno de ética y moral como base para ser “buen creyente”. Pero no. El Señor apunta su infalible y lacerante Palabra directo al corazón del joven descubriendo las partes mas recónditas que la religión suele ocultar.

El Jesús abstracto del post modernismo

Hoy el post modernismo presenta a un nuevo “Jesús abstracto”, sin doctrina ni lineamientos absolutos. Cuando hablo de un “Jesús abstracto”, me refiero a una imagen indeterminada, neutral o indefinida. Es como que si Jesús no hubiera dejado ninguna doctrina específica y precisa. Hoy se cuestiona el pensamiento de Jesús y de los apóstoles.

En la actualidad Jesús puede ser concebido como un gran profeta, un gran maestro, un gran líder e incluso como Dios hecho carne, pero nada de eso pasa a ser relevante, ante la propuesta abstracta de concebir a “un Jesús” que solo evalúa nuestro conceptos ético – morales como base de nuestra salvación. De este modo,  la verdadera obra de salvación del verdadero Cristo de la fusta, y que dijo “consumado es” queda en absoluta obsolescencia.

Por ejemplo, el libro “El verdadero pensamiento de Pablo” escrito por el teólogo anglicano británico N.T. Wright, pone en el tapete de la discusión (al igual que el afamado John Piper), la revisión de la verdadera doctrina de la justificación; abriendo con ello una puerta muy peligrosa que socava los principios fundamentales del evangelio. Un Artículo publicado en la revista de la Alianza Evangélica Española, Alethéia nº 25 (1/2004), pp. 5-32. Declara:

“…la teología de Wright es, en numerosos aspectos, totalmente antagónica a la teología evangélica. No sólo eso, sino que supone un retorno a las posiciones exegéticas y teológicas anteriores a la Reforma. Por consiguiente, es legítimo considerarla como una re-catolización del pensamiento protestante. Los errores de Wright son de tal calibre y magnitud que es justificado calificar su enseñanza como “otro evangelio”, distinto al de Pablo…” (Autor Pastor Jorge Ruiz)

Por su parte, el sacerdote católico Raniero Cantalamessa, uno de los agentes del Vaticano con un arduo trabajo y amplia agenda en pos del ecumenismo, también (curiosamente) presentó en las meditaciones de la cuaresma de este año 2017 (en el marco de la celebración de los 500 años de la reforma), el asunto de la “justificación” para entenderla y para trabajar en revertir la causa de la separación entre el catolicismo y los protestantes producida durante la reforma del siglo XVI. Es increíble ver cómo se incrementan los esfuerzos para volver a “fojas cero” y declarar el error de los reformadores para finalmente reconciliarse con Roma. Esto es el fruto del ecumenismo como vertiente religiosa de la filosofía post moderna.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar el seminario “católicos y evangélicos – diferencias y similitudes” realizado en mayo de 2017 (también en el marco de la celebración de los 500 años de la reforma) en la Iglesia Bautista Internacional (IBI) que preside el Dr. Miguel Núñez miembro del concilio de La Coalición por el Evangelio (TGC). Las clases dictadas en ese marco pusieron sobre la mesa los puntos que separan a la iglesia católica de la evangélica para un análisis racional, de apertura y de evidente acercamiento. Es decir, buscar “los puentes” de los cuales hoy se hace tanto énfasis.

El post modernismo está socavando doctrinas cismáticas como la salvación “solo por gracia por medio de la fe”, para insolentemente pretender reemplazarlas por ideas abstractas y de mínimos comunes de ética y moral. Por eso que, desde los pulpitos actuales, que otrora presentaban la doctrina “insufrible” del pecado y de la salvación solo por Cristo, ahora se sermonea a los feligreses con mensajes exclusivamente ético- morales, tal cual como el cura que oímos tantas veces quienes fuimos católicos antes de que El Señor por su gracia nos abriera el corazón para entender el evangelio.

Los nuevos predicadores y nuevos creyentes sostienen la idea de que los frutos de los creyente se circunscriben solo a aspectos ético y morales basados en un “cristo abstracto” que compatibiliza con cualquier religión. Tan solo basta con revisar superficialmente lo que piensan los musulmanes, judíos, católicos, protestantes, budistas o seguidores de la filosofía bahai, para confirmar lo que se pretende presentar en este artículo.

Cuando Ud. habla con creyentes actuales de iglesias evangélicas, cuyo rango etario va desde los 20 a los 40 años, e indaga sobre la doctrina que profesan, se descubre que la respuesta solo se resume a aspectos ético y morales. Los creyentes actuales no son formados con doctrina, sino que sobre la base exclusiva de un “Jesús abstracto”. Por ejemplo, una persona definía muy bien lo que significaría ser cristiano: “…lo importante es vivir a Cristo…ser buena persona, buen hijo (a), marido o esposa…buen ciudadano…. no cometer pecados y predicar el evangelio…”. Esta definición de un cristiano solo está creada solo sobre los conceptos de ética y moral. Por lo tanto, toda persona que cumpla con estos códigos, y agregando la frase “creo en Cristo o vivo a Cristo”, sería salvada por estar “apta para la vida eterna”. ¿Pero esta descripción esta basada en la Palabra de Dios? ¿Qué significa esa frase (también abstracta) de “vivir a Cristo”?

Es claro que la conducta de un creyente lleva consigo códigos éticos y morales, pero la conversión no solo es ética y moral. Sino que una amplia convicción de quien es el hombre y quien es Dios a la luz de la biblia exclusivamente. La biblia enseña que el hombre está muerto en delitos y pecados (Efesios 2:1) y que sus “buenas obras o justicias” son para Dios aborrecibles (Isaías 64:6); que nadie puede ser salvo mediante cumplimiento de códigos ético y morales (Efesios 2:8-9; Tito 3:5); que la senda limpia que el hombre busca para ganarse la salvación termina siendo la carrera al infierno (Proverbios 14:12)

Creo que el ejemplo mas concreto y simple para entender la gran diferencia entre alguien que concibe el evangelio sobre la base de obras humanas y meritorias, y aquel que solo descansa en la gracia y la misericordia de Dios, es la parábola del “fariseo y el publicano” que versa así:

“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador” (Lucas 18:9-13)

El evangelio post moderno se sustenta en el subjetivismo de cada cual, en cuanto al concepto universal de ética y moral, pero para el verdadero creyente, el evangelio descansa en el objetivismo de la obra todo suficiente de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Mientras que el individuo que pretende salvarse por méritos y sacramentalismo (católico, evangélico o de otra religión) tiene incertidumbre de salvación, el verdadero creyente dice con humildad, pero con firmeza: “soy salvo porque Cristo murió en la cruz por mí”.

Una vez oía a un matrimonio que durante años habían asistido a iglesias evangélicas, y ante la pregunta: ¿Ud. es salvo?, la dramática respuesta fue: “no lo sé…estoy esforzándome para ello…debo cumplir con los mandamientos de Dios…no me atrevo a contestar.” Ninguno respondió como debería hacerlo todo individuo que ha sido formado en una doctrina clara de salvación presente y solo por gracia por medio de la fe (Efesios 2:8-9). Es como estar escuchando a cientos de miles de “jóvenes ricos” de la actualidad pensando que la salvación es por obras y diciendo: “¿qué más me falta? (Mateo 19:20)

El post modernismo ha rebajado el glorioso evangelio a una idea abstracta de salvación que depende de quien esté interesado en obtenerla.  En esa búsqueda de méritos se observa aquella expresión abstracta: “vivir a Cristo” en medio de justicias propias sin ninguna base doctrinal que mane de la santa escritura.

La doctrina de Cristo en la era post moderna

Como se ha dicho, el post modernismo no acepta los absolutos, por lo tanto, las doctrinas cismáticas de la biblia están siendo despreciadas y desechadas sistemáticamente de los pulpitos actuales por predicadores que han abrazado la mezcla sapiencial y filosófica. Hacen sentir como fariseos legalistas o estúpidos a quienes defiende la doctrina, y la conciben como un fuerte tronco de un árbol que se sostiene incólume  ante tanto viento de apostasía que sopla despiadadamente.

Ya hace décadas el líder del neo evangelicalismo Rick Warren decía que en el siglo XVI se había vivido la reforma de la doctrina cristiana, pero que ahora en el siglo XXI estamos en tiempos de la “reforma de las obras”, indicando con ello que la doctrina no es relevante. Por su parte, el bautista del sur Albert Mohler propuso hace años atrás su fórmula del “triage teologico” que es la premisa usada por los hospitales para categorizar a los pacientes de acuerdo a la urgencia médica de cada uno. Con esta super “formula teológica”, él pretende dar solución a los cismas que provoca la doctrina e impulsar con ello la tan anhelada unidad en mínimos comunes.

Si tomamos estos ejemplos reales y los proyectamos en las demandas de la sociedad post moderna, podríamos decir que la única manera de hacer caer los muros y establecer puentes entre los diversos credos religiosos, es creando un “cristo en común” que sea aceptable para todos; católicos, ortodoxos, musulmanes, judíos, protestantes evangélicos, etc.

Una persona joven de una iglesia moderna decía: “la doctrina no importa…los fariseos se preocupaban de la doctrina…de colar el mosquito y tragarse el camello…lo importante es vivir a Cristo” Este es el actual argumento de los miembros de iglesias (generalmente grandes) cuyos lideres los han entrenado en esta perspectiva post moderna. Mientras el individuo cumpla con los cánones de ética y moral, estaría todo bien.

La Biblia en la sociedad post moderna

Por otro lado, sabemos que la biblia también está siendo atacada ferozmente por los teólogos y lideres post modernos. Editoriales que en otro tiempo eran celosas por la doctrina, ahora han sucumbido ante la oleada brutal del post modernismo; atacando los libros del génesis y el apocalipsis, diciendo que tienen mucho mito babilónico y expresiones de la filosofía griega respectivamente. Por ejemplo, el afamado teólogo y director editorial de CLIE (afamada editorial evangélica del mundo hispano) Alfonso Ropero, ha expresado sus reparos ante la carencia de ciencia e imprecisiones del libro de génesis, argumentando que presenta errores y por lo tanto, en cuanto a ciencia e historicidad la biblia no sería un libro inerrante. Él se abre al debate de solucionar un problema de la existencia del Adán histórico y el asunto teológico.

1.La biblia es inerrante, infalible e inspirada Palabra de Dios. Para quienes creemos que la biblia es todo suficiente, inerrante y es la infalible e inspirada Palabra de Dios, no debemos dejarnos seducir por predicadores profesionales del pulpito, que, con su nutrida academia y títulos, amedrentan a cualquier disidente que ponga en duda sus enseñanzas post modernistas.  No olvidemos que Dios gratifica con su sabiduría y conocimiento al que menos sabe; como un carpintero, pescador o recaudador de impuesto. La confianza no ha de estar puesta en la academia, sino que en el poder de Dios que ilustra a un individuo para que este someta su mente, emociones y voluntad a los designios de la sola escritura. Como la propia biblia enseña: “sea Dios veraz y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4). Debemos creer que El Soberano Dios ha permitido la compilación de los 66 libros que se conoce como biblia, y que fueron inspirados por Dios (2ª Timoteo 3:16; 2ª Pedro 1:19-21)

2.La biblia presenta un lenguaje absoluto y cismático. Dios se revela como el único Dios y fuera del Él no hay más (Isaías 45: 5). El Señor Jesucristo es el único camino y la verdad y la vida; no hay salvación fuera de Él (Juan 14:6). Cristo enseñó un lenguaje directo, preciso y absoluto; Él no acepta valores relativos como lo propone la sociedad post moderna (Mateo 5:37). Es más, Él dijo que había venido a la tierra a traer espada (que corta, que separa, que crea cismas, etc.); el que lea entienda (Mateo 10:34)

3.La biblia enseña que toda la doctrina debe ser enseñada. Pablo entregó todo el consejo de Dios (Mateo 28:20; Hechos 20: 27)

4.La biblia presenta abundantemente la importancia de la doctrina, y no presenta un concepto ambiguo ni abstracto de la verdad. (1ª Timoteo 1:3; 4:1; 4:16; Tito 2:1; 2ª Juan 1:10)

Conclusiones

Como hemos revisado de manera simple y directa, el post modernismo ha afectado a la cristiandad del siglo XX y lo que va de recorrido del siglo XXI. La voz lacerante y otrora clásicos de púlpito de los predicadores antiguos, ha sido reemplazada por una homilética refinada y de salón, con mucho eufemismo y palabras revisadas y editadas oportunamente. Nadie se atreve a afectar la honra de quienes militan en el error y que son enemigos del evangelio. Nadie quiere dar los nombres de los falsos maestros  para advertir al rebaño. Todo está bien estructurado y moderado para nadie salga ofendido.

Amados hermanos, el evangelio de nuestra salvación que se sustenta SOLO en la obra todo suficiente de Cristo en la cruz del Gólgota, hoy está siendo rebajado a un mensaje filosófico de códigos éticos y morales conforme al post modernismo actual. Sermones de buena crianza que apelan a los sentidos, pero que dificultan crear la certeza de “salvación – presente” en los oyentes, dado que eso dependería de lo que haga o deje de hacer el pecador, por lo tanto, se descubre la inspiración y la sabiduría animal, terrenal y diabólica que esta detrás de esta adulteración del glorioso evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Pablo llegó a decir: “…en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe”. (Filipenses 3: 5-9). En esto descansamos los creyentes. ¡Amén que así sea, maranata!

PEL 01 / 2024

Categorías: Estudio

1 Comentario

Amaury Dittz · 29 de enero de 2024 at 02:38

Bueno creo que a la medida que vamos avanzando se cumplen los objetivos a) las profesiasm b) los ataques cada vez mas fuertes de parte del enemigo de Dios. yo soy predicador y comparto lo expuesto hay un disfraz de cristiano que noes otra cosa que el acomodarse a las doctrinas de hombre y leyes orales que tanto dano le han hecho al pueblo de Dios y que el mis Senor Jesucristo tuvo que enfrentar. hay un problema dentro de las casas de oracion y es que el analfabetismo del creyente y el fanatismo han llevado a la cumbre a muchos erejes a imponer sus doctrinas , estafar y lucrarse de la Palabra de Dios.

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