“Que comunión la luz con las tinieblas? ¿Que concordia Cristo con Belial? ¿Y que acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? …Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo” (2corintios 6:14-18)Sincretismo religioso

LA NUEVA ALABANZA Y EL SINCRETISMO RELIGIOSO
Es muy frecuente escuchar ideas de modernización dentro de la iglesia, y específicamente respecto al la música.
Los himnos tradicionales, históricamente aprobados, ya no son apetecidos ni valorados por esta oleada de cultores de la “nueva alabanza”.

La búsqueda de resultados numéricos y de transformar la iglesia en un núcleo atractivo para el mundo, ha dado pie a una verdadera fiebre de pragmatismo y sincretismo religioso, pretendiendo fusionar lo santo con lo profano a fin de evangelizar.

No obstante, el tema no resiste análisis; el pretender igualar y hasta reemplazar a los himnos tradicionales por la nueva alabanza, nos revela el indigente estado espiritual y la ruina de la iglesia. Las composiciones tradicionales son verdaderos estudios doctrinales, lleno de alabanza a Cristo y su gracia. La nueva alabanza no hace otra cosa que repetir un par de frases y ensalzar la virtud humana por sobre la gracia de Dios, y para que hablar de la música que acompaña a estas famélicas composiciones, porque los ritmos sensuales y casi eróticos que hoy se elevan como alabanzas a Dios, son realmente impresentables.

La nueva alabanza apunta a satisfacer al viejo hombre y no al espiritual. Es una gama de sonidos, melodías y ritmos que invitan al zangoloteo. La Biblia es muy específica en declararnos cual es la línea de los cánticos que deben estar dentro de la iglesia, veamos:

“…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” Efesios 5:19

“cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” Colosenses 3:16

En ambos textos, el adjetivo que califica a los cánticos es la palabra ESPIRITUALES. Los cánticos elevados a Dios deben tener este sello. Los cánticos espirituales apuntan a ensalzar a Cristo y a su obra con la letra, y a elevar el espíritu hacia Dios , con la música. Sin duda, que la nueva alabanza carece de este principio. Si bien, la letra puede hablar de Cristo, pero con la música se arruina todo.

Es muy importante considerar el tipo de música que utilizamos dentro de nuestras reuniones, porque no estamos para agradarnos a nosotros mismos, sino que debemos comprobar lo que es agradable a Dios ( Efesios 5:10 ) A Dios jamás le han agradado las mixturas. Presentar el texto de Juan 3: 16 a los sones del hip-hop, de la salsa o de la estridencia de una guitarra eléctrica, es como pretender unir el aceite y el vinagre. Esto es un asunto de Perogrullo, sin embargo la soberbia nuestra, nos impide aceptarlo como la verdad categórica y radical.

La nueva alabanza ha permitido el surgimiento de muchos interpretes que han descubierto un nicho comercial de suculentas rentas. El medio les obliga a comportarse bajo los parámetros del secularismo. La sensualidad en las mujeres, tales como Jacy Velásquez es por decir lo menos escandaloso, y la actuación circense de hombres como Marcos Witt, no amerita mayores comentarios. Son los frutos de esta “ nueva alabanza” en tiempos de apostasía.

En la actualidad, la nueva alabanza ya está muy arraigada en muchas congregaciones que como consecuencia, han transformado la libertad en libertinaje. Esta “licencia” ha permitido que costumbres naturales del mundo, se hayan incorporado deliberadamente dentro de las reuniones. De esto se desprende la triste realidad, de que en lugar de tener un mundo cristianizado, tenemos una iglesia mundana. Café concert “cristiano”, desfile de modas “cristiano”, recitales “cristianos”, completadas y tragos “cristianos”, etc., son algunas de las actividades que muchas congregaciones practican so pretexto de que Cristo les ha hecho libres.

La vestimenta con poco pudor de la mujer o el pelo largo, los aros y moños en los varones, la música sensual como “alabanza”, etc., son las clásicas características de los cristianos de hoy. Esto ha ocurrido debido a la mala interpretación de lo que significa la gracia y la libertad que Dios nos ha otorgado, y a no entender la gran diferencia que existe entre una interpretación bíblica legalista y otra temerosa y subordinada a las instrucciones y deseos del Señor.

“ ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo”? (Lucas 6: 46)

La otra vez tuve la oportunidad de escribirle un mail a un hermano de una conocida congregación cristiana de Santiago. Ellos estaban haciendo una invitación para que los hermanos se inscribiesen en clases de artes marciales “cristianas” próximas a desarrollar. Yo le hice ver que no parecía existir en las escrituras compatibilidad alguna con ese tipo de disciplinas altamente ocultistas, y le cite algunos pasajes bíblicos que no aprueban de ninguna manera, las prácticas de defensa personal. Lamentablemente, este hermano antes de meditar y buscar respuestas en la Palabra de Dios, se limitó a decirme que yo era un legalista y que tenía que entender que la gracia de Dios les había hecho libres.
A raíz de esto, me puse a meditar acerca de la libertad a que nos ha llamado Cristo, llegando a la conclusión de que esta libertad otorgada por la gracia de Dios, debe estar sujeta y subordinada a la Palabra de Dios, y ella nos enseña que si bien, todas las cosas son lícitas, no todas convienen ni edifican (1Corintios 6: 12 / 10: 23) . Por consiguiente, la libertad en Cristo otorgada por la gracia de Dios, esta en completa subordinación a lo que conviene y edifica, según lo establece la Biblia. No debemos confundir la gracia con libertinaje, ni el legalismo con la verdadera sumisión a los preceptos bíblicos entregados a la iglesia.

Sincretismo religioso

SINCRETISMO RELIGIOSO: CRUDA VERDAD
La mala interpretación de lo que realmente significa la gracia de Dios, ha sido un verdadero caldo de cultivo y un “vamos”, a la adopción de un sin fin de costumbres, ritos, entretención, etc., cuyos orígenes son ajenos a la voluntad de Dios y están en completa rivalidad con los preceptos bíblicos.
A esta adopción se le llama sincretismo y el afán de todo, es conciliar doctrinas o creencias abiertamente opuestas, y pretender transformarlas con un fin determinado.

Este razonamiento practicado cada día en mas congregaciones, ha permitido el libre acceso del ecumenismo dentro de la iglesia y la inclusión de aberrantes prácticas atentatorias a la sana doctrina. Por ejemplo, la música rock y el hip hop fueron estilos musicales creados en un espíritu de rebeldía social y con el deliberado consentimiento del uso de drogas, alcohol y sexo para su propagación. Muchos razonan que esta música puede ser utilizada para rescatar a jóvenes que la propagan, por lo tanto es necesario cristianizarla. Esto es sincretismo.
Recuerdo las palabras del pastor coreano Yonngi Cho que aprobaban la idea de tomar materias ocultistas y cristianizarlas en su forma de cristianismo. El decía: “…si el diablo puede realizar tales sanidades, ¿por qué la iglesia de Cristo no podrá hacer mucho más? ( Libro la Cuarta Dimensión )

Creo que es tiempo en que debemos decir basta de razonamientos humanos, de análisis de reingeniería dentro de la iglesia y de estrategias humanas para “salvar almas”. Debemos entender que solo la gracia de Dios transformará al joven drogadicto o al criminal. No podemos pretender dar poder y efectividad a la Palabra de Dios, la cual está llena de poder; es absurdo y ofensivo a su gracia soberana. Imagínese que Cristo le hubiera dicho a la adultera, sigue adulterando para rescatar a los adúlteros.
La consecuencia de todo este sincretismo religioso que esta incorporando cada vez, más prácticas mundanas en el interior de la iglesia, se están haciendo ver con mucha claridad.
Por cierto que las multitudes que siguen a este tipo de cristiandad no tiene ninguna intención de conocer a Dios en profundidad y seriedad. Hagamos un experimento: Quitémosle por un mes la música rock, a un joven que dice haber sido convertido a través de ella, sometámoslo a reuniones devocionales e intensos estudios de la Palabra de Dios, y veamos los resultados. Es casi seguro que no asistirá a reuniones. Lo he visto, nadie me lo ha contado.
¿De que se esta llenando la iglesia, de convencidos a través de la música, del baile y de los atractivos eventos? ¿O de verdaderos convertidos a través de la gracia soberana de Dios que opera por medio de su poderosa Palabra? No nos engañemos; los resultados de la bendición de Dios, no son numéricos.

“Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14)

En resumen, el sincretismo en su amplio espectro, no es la formula que Dios nos ha entregado para ser efectivos en nuestra tarea de evangelizar.
No podemos aprobar la idea de tomar materiales paganos, vestirlos de cristiano y entregarlo como la panacea espiritual al mundo. Dios nunca aprobó las mixturas con la idolatría y con las costumbres de las naciones. ¿Quién nos ha autorizado hoy para mezclar, en pro de la evangelización, la luz y las tinieblas? Meditemos en esto, y no nos justifiquemos en la falsa interpretación de la libertad que nos da la gracia de Dios, y no desechemos esta observación, diciendo que solo es un análisis legalista y farisaico.
He aquí lo que Dios nos enseña:

“Que comunión la luz con las tinieblas? ¿Que concordia Cristo con Belial? ¿Y que acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? …Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo” (2corintios 6:14-18)
PEL2007
SOLO POR GRACIA

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