EVANGELICOS Y EL SIONISMO

EVANGELICOS Y EL SIONISMO

“porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia” romanos 9: 6-7

Hoy en gran parte de las iglesias evangélicas se ha hecho muy fuerte la consigna que reclama que el actual estado de Israel es el pueblo de Dios. No es raro ver concentraciones masivas de cristianos y sus templos adornados con banderas de Israel. Pastores que usan la clásica “kipá”, aquel pequeño cubrecabeza redondo ubicado en la coronilla, propia del judaísmo. Otros tocando un cuerno o shofar en medio de sus cultos, pero lo más grave, es que algunos llegan a decir que el actual estado de Israel, por ser Israel, es el “pueblo de Dios” y por lo tanto, salvado de la condenación eterna. ¿Qué significa todo este fenómeno que se ha masificado en el seno de las iglesias evangélicas profundamente politizadas? ¿Qué dice la biblia acerca de la nación de Israel y de su redención? ¿Es que acaso existirían dos caminos para salvación…una para los cristianos y otra para Israel?

No hay salvación sin la cruz de Cristo

 Es necesario dejar claramente establecido en este artículo que ningún individuo puede ser salvo fuera de la redención a través del sacrificio de Cristo en la cruz. Todo ser humano, sea israelita o de otra etnia, no puede ser redimido de la condenación sin la obra de la cruz. La biblia dice: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:6. Esto significa que no hay otro camino a la salvación fuera de Cristo Jesús.

El texto de romanos capítulo 9 versículos 6-7 que encabeza este artículo lo deja muy en claro; no por ser de Israel se es parte de la descendencia de promesa de salvación, y no por ser descendientes de Abraham, son todos hijos. Como lo expresó claramente el comentarista bíblico William Mac Donald: “el mero hecho de que una persona haya nacido en la nación de Israel no significa que sea heredera de las promesas. Dios tiene, dentro de la nación de Israel, un remanente genuino, creyente”

La biblia enseña que, en cuanto al pueblo de Dios que actualmente es la iglesia, nadie puede ser miembro del Cuerpo de Cristo, si primero el individuo no es regenerado y justificado por la acción del Espíritu Santo y el poder de evangelio que opera exclusivamente por La Palabra de Dios. Pablo dice: “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” gálatas 3: 26-28.

El fanatismo que se ha generado en medio de muchas iglesias evangélicas en cuanto a identificarse con el actual estado de Israel, ha permitido que enseñanzas espurias distorsionen el evangelio a tal punto de llegar a concluir que una persona israelita, tan solo por ser parte de la nación de Israel, es perdonada y salvada por Dios.

La confusión radica en que muchos líderes no separan las enseñanzas del trato que Dios estableció en el pasado exclusivamente con su pueblo Israel, con la dispensación que Dios ha establecido con su pueblo actual que es La Iglesia. Ese es el gran problema que se ha suscitado a partir de una mala interpretación de identidad tanto de Israel como de La Iglesia.

Por otro lado, los teólogos reformados, siguiendo la enseñanza de Agustín de Hipona desde el siglo IV y de los reformadores del siglo XVI, mantienen su doctrina de que Israel fue reemplazado por “la iglesia”, por lo tanto, ya no existirían promesas ni profecías vigentes relacionadas con esta nación. Con esta enseñanza alegórica y no literal, más el fanatismo sin regulación del evangelicalismo proveniente principalmente de los Estados Unidos, se ha creado una doctrina extrabíblica que busca adjudicarse las bendiciones que Dios prometió a Israel en el pasado antes de la primera venida de Cristo. Esto explica el porque del desarrollo con mucho “éxito” del mal llamado evangelio de la prosperidad, cuyas predicaciones se alimentan exclusivamente de las promesas terrenales que Dios le entregó a su pueblo Israel, y que se cumplirán solo cuando Cristo regrese por segunda vez a reinar, y no antes.

En conclusión, nadie que estudie la biblia en su base literal e histórica, podrá decir que existirían dos caminos de salvación: uno para Israel por ser el “pueblo de Dios”, y uno para la iglesia por haber sido redimida mediante el sacrificio y resurrección de Jesucristo.  Ningún ser humano puede ser salvado de la condenación eterna sin la cruz de Cristo; sea judío, musulmán, católico, evangélico, budista o de cualquier religión o creencia. Si un individuo, ateo o religioso, muere fuera del Cuerpo de Cristo que es La Iglesia como único pueblo de Dios en la actualidad, el tal se perderá por toda la eternidad. Eso es lo que enseña la biblia.

Israel bíblico y el Sionismo anti bíblico

En segundo lugar, debemos separar en el análisis, la doctrina bíblica que sí enseña que Dios mantiene promesas vigentes de redención y recompensas terrenales con un pueblo especifico llamado Israel, con la ideología política y de intereses geopolíticos llamado sionismo, y que por lo demás, representa fielmente el actual estado de Israel liderado por su primer ministro Benjamín Netanyahu y patrocinado por los Estados Unidos. Esto es muy importante, porque hoy se mezclan estas dos vertientes; la primera que sí es extraída de la enseñanza bíblica, pero la segunda proviene de las ambiciones expansionistas e invasoras de algunas élites que presumen ser cristianas o amadores de Israel, y que tratan de apoyarse mañosamente en la biblia.

Como es sabido, el liderazgo evangélico en su gran mayoría no logra discernir entre estas dos ponencias. Amar a Israel como Dios lo enseña en su Palabra, no significa amar el Sionismo con sus ideas geopolíticas. Esta gran masa evangélica no quiere aprender, y por lo tanto, no logra entender que actualmente el único pueblo de Dios que existe es La Iglesia de Jesucristo. La iglesia es un pueblo espiritual con promesas y recompensas celestiales. Pablo dice:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” efesios 1:3

Los intereses de los verdaderos creyentes que conforman la iglesia de Cristo, diseminada alrededor del mundo, más allá de las denominaciones que el ser humano ha creado, no apuntan a los intereses terrenales, sino que a los celestiales. Su predicación radica en el perdón de pecados, justificación para vida eterna y salvación sin obras; y todo, exclusivamente mediante la obra de Cristo en la cruz y su resurrección; sin sacramentos, ni mandamientos de hombres. La verdadera perspectiva de la iglesia de Cristo como único pueblo de Dios en la actualidad, es predicar el santo evangelio de salvación y la gloria eterna en los cielos con El Señor.  Pablo resume aquello diciendo:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” filipenses 3:20-21

Sin embargo, hoy las iglesias evangélicas que se jactan de ser la depositaria de la verdad y de la salvación, están enseñando que el actual estado de Israel representa al “pueblo de Dios”, por lo tanto, todo lo que haga o deje de hacer esta nación, será avalada por el Dios de la biblia. Esto no es la verdad. Pablo dice: “…Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy” romanos 11: 8

El texto señala que Israel no puede entender el evangelio. La palabra “estupor” que usa Pablo, significa literalmente “estupidez”, es decir, el Israel actual no entiende el evangelio y por lo tanto, esta reprobado por Dios, y actualmente no es “el pueblo de Dios”. Obviamente, se ignora además que Dios sí restaurará a esta nación en el futuro y salvará a un remante desde dentro. El Israel de la biblia no es el Sionismo político y religioso que hoy se esta difundiendo en muchas iglesias del evangelicalismo.

¿Qué es el Sionismo?

El termino “sionista” deriva de “SION”, nombre del conocido monte SION cerca de Jerusalén. También el nombre “SION” comenzó a usarse para referirse directamente a Jerusalén y a la tierra de Israel. El sionismo nace en el siglo XIX como movimiento político nacionalista, que buscaba la recuperación de la tierra de Israel, llamada por siglos “palestina”, término que deriva del latín, y cuyo origen hebreo es “Pleshtím” que significa “tierra de los filisteos”, ciertamente un insulto a los Israelitas. Lamentablemente el término “palestina” con el tiempo pasó a significar casi un sinónimo de tierra santa o tierra de Israel.

Lo que nació con el legítimo derecho de volver a la tierra de Israel, en la actualidad se ha vuelto un movimiento geopolítico y en una ideología de fanatismo pseudorreligioso. El Sionismo histórico nace con la visión de un periodista y político austrohúngaro judío llamado Theodoro Herzl (1860 – 1904), quien creó la primera organización Sionista en agosto de 1897 en Suiza, para promover el retorno a la tierra de Israel de miles de judío exiliados y repartidos en todo el mundo, y hacer frente al fuerte antisemitismo diseminado principalmente en Europa.

No olvidemos la historia real respaldada por la sagrada escritura. La tierra actual y mucho más territorio, que ahora está en manos de otras naciones, le pertenece a Israel. Esta declaración por supuesto que crea un gran cisma de separación con aquellos que analizan el asunto solo con un prisma geopolítico e ideológico. Pero quienes no creemos en el Sionismo ideológico, pero sí en lo que enseña la infalible Palabra de Dios, La biblia nos dice:

“En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos” génesis 15: 18-21

Este territorio abarca toda Canaán y se extiende desde Egipto hasta el actual Irak, incluyendo partes de Siria, Arabia Saudita, Líbano y Jordania. Actualmente Israel solo posee una parte de la tierra que Dios le ha prometido; pero el resto será una realidad cuando Su Mesías, nuestro Señor Jesucristo regrese por segunda vez a establecer su reino.

Sin embargo, esta enseñanza no es Sionismo, porque no se afirma de ideologías políticas ni pseudorreligiosas. No olvidemos que la tierra ha sido disputada por miles de años. Desde los filisteos, pasando por los babilonios, medos, persas y griegos durante siglos antes de Cristo. Después los romanos, los mamelucos, los turcos otomanos y la corona británica hasta inicios del siglo XX. Incluso el profeta Isaías califica a Jerusalén como el “pleito de Sion” (Isaías 34:8), y será el Mesías de Israel quien vengará esta causa y retribuirá a su pueblo redimido en el futuro. Nadie puede negar que esa tierra ha sido objeto de pleitos y de atracción de los enemigos de Israel. Así ha sido desde que Israel fue escogido como pueblo particular (deuteronomio 7: 7-8). Pero esto, no es el sionismo ideológico que hoy vemos.

La historia muestra que el espíritu “sionista” se ha vestido de sangre desde hace mucho. Tan solo basta con observar someramente las nueve cruzadas dirigidas por un cristianismo distorsionado y fanático que emprendió campañas militares sangrientas, so pretexto, de defender la tierra santa de manos de infieles dignos de muerte. Muchas sangre se derramó en aquellas cruzadas “sionistas”. Recordemos el grito de guerra del papa Urbano II exclamando: “¡¡DEUS VULT!!”, que en latín significa “Dios lo quiere”; diciendo con ello que era la voluntad de Dios derramar la sangre de millones de personas en el nombre de “cristo” para defender a “SION”. ¿No le parece similar a lo que hoy está ocurriendo con el evangelicalismo politizado que se esta estableciendo en varios países?

Este fanatismo religioso y sangriento que se extendió desde el siglo XI al siglo XII después de Cristo, lleva consigo ese espíritu “sionista” que nada tiene que ver con la profecía bíblica que anuncia la futura restauración del reino de Israel aquí en la tierra. Los líderes del evangelicalismo han creado lo que se conoce como “sionismo cristiano”, termino que nació a mediados del siglo XX, y cuya perspectiva era colaborar con el estado de Israel como requisito para que se cumplan las profecías bíblicas y gozar de una final “era dorada” en el planeta.

Esto es una ideología falsa teñida en sangre y atestada de política de facciones principalmente de ultraderecha. Por ejemplo, el actual secretario de guerra del gobierno de Donald Trump, Peter Brian Hegseth, ex militar y político nacionalista de extrema derecha y religioso ultraconservador, declara su fe cristiana evangélica. En cuanto al acontecer mundial, Hegseth apoya al sionismo internacional y afirma que junto a la política republicana y cristiana, se puede liberar al hombre de la maldad encarnada en la izquierda “woke”, en el progresismo y en el satanismo del islam. Hegseth habló en la conferencia Arutz Sheva de 2018 en Jerusalén, donde afirmó que: «no hay ninguna razón por la cual el milagro del restablecimiento del Templo en el Monte del Templo no sea posible».​ Hablando en la gala del Consejo Nacional de Jóvenes Israelíes en la ciudad de Nueva York el mismo año, dijo que: «el sionismo y el americanismo son las primeras líneas de la civilización occidental y la libertad en nuestro mundo actual». Entre las curiosidades, Hegseth porta un tatuaje en su pecho con la clásica “cruz de las cruzadas” y el grito de guerra del papa Urbano II “¡¡DEUS VULT!!” que en latín significa: “Dios lo quiere”, que acompañó a las sangrientas cruzadas lideradas por un dios, que por cierto, No es el Dios de la biblia.

El Sionismo fue adoptando apellidos a través de los años, dependiendo de visiones e intereses particulares. Desde a idea original o histórica, hacia un sionismo socialista, revisionista y religioso. A mediados del siglo XX nace el “sionismo cristiano”, movimiento político y pseudocristiano desde el seno del evangelicalismo que defiende incondicionalmente la existencia del estado de Israel como búsqueda del cumplimiento de la profecía bíblica y gozar de una final “era dorada” en el planeta.  Esto va de la mano con la teología del Dominionismo o del reino ahora, promovido por las grandes corporaciones evangélicas amantes del evangelio de la prosperidad.

Un ejemplo de esto, lo tenemos en el joven activista republicano evangélico  asesinado en el año 2025, el estadounidense Charlie Kirk, quien abrazó la doctrina conocida como la “Nueva Reforma Apostólica” que promueve el “mandato de las siete colinas” cuyo concepto subyace en la teología dominionista o del reino aquí y ahora (del inglés Kingdom Now), en donde se insta a los cristianos a controlar siete ámbitos de la sociedad que son: gobierno o política, educación, medios de comunicación, artes y entretenimiento, negocios, familia y religión.

Por otro lado, Kirk en su libro “Detente en nombre de Dios” con su subtitulo “por qué guardar el sábado transformará tu vida”, Kirk revela su postura judaizante de guardar el Shabbat judío desde el viernes por la noche hasta el sábado por la noche, una disciplina que durante mucho tiempo había animado a otros a adoptar. Kirk estaba escribiendo el libro cuando falleció, pero su mensaje ahora llega a millones de personas. Creía que un shabbat semanal sin tecnología «aliviaría la ansiedad, combatiría la depresión y restauraría la salud de las familias estadounidenses». En un discurso público, declaró: «Todos los viernes por la noche, guardo un sabbat judío. Apago mi teléfono desde el viernes por la noche hasta el sábado por la noche. El mundo no puede alcanzarme, y no recibo nada del mundo. Los bendecirá infinitamente». Revelando con ello su inclinación a la observancia de las tradiciones sionistas.

El sionismo y el anticristo

La consigna de las cruzadas iniciadas por el papa Urbano II nos permite relacionar la supuesta existencia de un “amor por Israel” con la verdadera intensión de satanás. No olvidemos que la iglesia católica romana nace en la premisa de excluir a Israel. Los grandes antijudíos fueron precisamente los mal llamados “padres de la iglesia”. Y no solo ellos, sino que también lo fueron muchos de los reformadores del siglo XVI. Por lo tanto, ¿si la iglesia de Roma tenía tanto odio a los judíos, porque se esmeraba en apoyar las sangrientas campañas llamadas “cruzadas”? Por supuesto que la motivación nunca fue recuperar la tierra para Israel, sino que conquistar esa tierra para Roma y expandir la nobleza europea. En otras palabras, no fue amor a Israel, sino que el mismo interés geopolítico que mueve a los sionistas actuales, pavimentando así el camino al falso mesías o anticristo que pronto ha de manifestarse.

La biblia dice de un “príncipe que ha de venir” (Daniel 9:26): “por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda” Daniel 9:27. Este pasaje profético enseña que este “príncipe que ha de venir”, y que es identificado como el usurpador y anti-mesías, impondrá un pacto con Israel, pero que durará muy poco tiempo, ya que este individuo lo romperá, traicionando así la confianza depositada por los judíos. La biblia entrega suficiente luz que señala que este periodo de tiempo será de tres años y medio.

Él se mostrará como amante de Israel a tal punto de ayudarlo y poner en paz su territorio. Es como la semblanza que representa Donald Trump y Benjamín Netanyahu, en una amorosa relación de acuerdos. Sin embargo, aquel anticristo súbitamente se “sacará la máscara” mostrando su verdadera identidad como el más feroz enemigo de Israel y de su pueblo. Esto, aunque parezca ficción, es lo que literalmente enseña la biblia, y que por lo demás, tiene precedentes y bosquejos previos con un personaje histórico llamado “Antíoco IV Epífanes” aquel rey Seléucida del II A.C. que presumió ser amigo de algunos judíos, pero que terminó traicionándolos, mostrando sus verdaderas intenciones.  Tan solo basta con leer un poco la historia y revisar los libros apócrifos de los Macabeos para ver que “Antíoco IV” fue un tipo de anticristo.

El sionismo religioso es la alfombra roja que dará la bienvenida al anticristo que se presentará como salvador de Israel, pero que en definitiva será el más terrible perseguidor de Israel. Al igual como lo hizo Antíoco IV en el siglo II A.C., el anti-Mesía profanará el templo en Jerusalén y exigirá ser adorado como Dios. Pablo dice: “…el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” 2ª tesalonicenses 2: 3-4

En conclusión, el sionismo actual, no tiene nada que ver con la futura restauración de Israel y la redención de aquel remanente. El sionismo es una estrategia geopolítica e ideológica llena de intereses políticos, económicos y religiosos, y no representa el verdadero amor a Israel que solo los verdaderos cristianos que tienen el Espíritu Santo pueden entender. Por lo tanto, todas estas iglesias evangélicas que se reúnen en torno a banderas de Israel y al sonar del shofar, y que apoyan incondicionalmente a líderes políticos que los instrumentalizan a su antojo, han distorsionado la enseñanza bíblica y han traicionado al verdadero Mesías, nuestro Señor Jesucristo, quien les dice: “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor” 2ª Corintios 6: 17. El que lea entienda.

Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo nos ayude a entender este importante tema. Que así sea. Amen.

PEL 06/2026

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