
El peligro de la neutralidad
“El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” Mateo 12:30
No deja de impresionar el absolutismo de la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, y cuanto más, en este último tiempo cuando el lenguaje ambiguo de la sociedad y la tibieza de la llamada iglesia pareciera ser la formula correcta en la manera de hablar o enseñar. Los efectos de la era post moderna en la cual vivimos, en donde los absolutos han sido sepultados bajo el manto del relativismo y la ambivalencia, no solo se ven claramente en lo secular, sino que han permeado a la llamada iglesia de Cristo.
El texto del encabezado confronta la realidad que rodeaba al Señor Jesucristo y su ministerio. La religión judaizante y sus líderes cuestionaban el poder que Jesús demostraba al hacer sus milagros. Ellos buscaban a Cristo, no para aprender de él, sino que, para pretender sorprenderlo en alguna falta, y poder acusarlo. En el contexto directo, los fariseos llegaron a acusar al Señor de que él usaba el poder de Beelzebú, el príncipe de los demonios (Mateo 12:24). Ellos no eran del Señor, por lo tanto, estaban en contra de él; y el que esta en contra de él, no puede gozar de neutralidad, sino que inmediatamente se ubica en el bando contario, por lo tanto, en lugar de recoger, desparrama.
La verdad es que no existe la neutralidad en el mundo real. Si un individuo no es salvo, ahora mismo está condenado. Si una persona no está en la luz del evangelio, su realidad es el reino y potestad de las tinieblas. La biblia dice:
“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado” Juan 3:18
“el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” colosenses 1:13
Si alguien no es hijo de Dios, en este momento es hijo del diablo. No existe la ambigüedad de estatus tanto en el mundo material como espiritual. Por eso la necesidad de prestar atención a las palabras absolutas y cismáticas del Salvador. Los religiosos, pensando que estaban en el senda correcta, su ubicación era la vereda de los enemigos de Cristo. La pregunta es ¿Cuántas personas “buenas”, religiosas y de senda limpia, siguen estando entre los enemigos de Cristo? El Señor dijo: “El que no es conmigo, contra mí es”.
“…el que conmigo no recoge, desparrama”
¿Qué significa esta expresión? ¿Que quiso decir El Señor Jesucristo con esta frase? La idea apunta a confirmar si se está alineado con la obra de Dios o con la obra del diablo. No puede haber término medio. O estamos con Cristo, o somos enemigos de él. La frase indica lo absoluto de la verdad, sin medias tintas ni ambivalencias.
Cuando observamos la tarea del sembrador, vemos el verbo “recoger” que resalta la esperada faena una vez que ha llegado el tiempo de la cosecha. La palabra “recoger” significa juntar. Por ejemplo, en el antiguo testamento observamos aquel trabajo de recoger el trigo formando gavillas (Rut capítulo 2). En el nuevo testamento la biblia dice que Dios recogerá la cizaña para quemarla, y recogerá el trigo para ponerlo a salvo en “su” granero (Mateo 13:30). En el lenguaje simbólico y aplicable a los creyentes, significa que cada uno de ellos se transforma en un obrero de Cristo que trabaja activamente para recoger el fruto y ser útil en su labranza. El que está en Cristo, recoge y es útil en el ministerio.
Por el contrario, aquel que no está en Cristo, no recoge, sino que desparrama. No junta el fruto, sino que lo dispersa. En lugar de trabajar juntando y apilando debidamente el fruto de la cosecha, lo desparrama y lo desperdicia. Esto ocurre con todo aquel que no está en Cristo, y no solo, que no puede dar fruto, sino que desparrama el fruto de otros.
En toda iglesia aparece esta escena de “recoger o desparramar”, y que se aprecia en aquellos que estando en Cristo trabajan constantemente en la obra de Dios recogiendo frutos para su gloria, pero desagraciadamente también hay de los que no están en Cristo que no pueden dar fruto, y que aún mas, estorban a los verdaderos obreros.
Lo grave es que muchos piensan que, en su propia inactividad, “no hacen ni bien ni mal”, por lo tanto, no tendrían ninguna responsabilidad tanto en los logros como en los fracasos del trabajo colectivo de la obra de Dios. Ellos están convencidos que están localizados en una línea neutral, y se sienten cómodos allí. El problema es que un distintivo de todo creyente es que este debe dar fruto, de lo contrario, podríamos pensar que el tal no está en Cristo porque no fructifica, y peor aún, en lugar de recoger, desparrama. El Señor Jesucristo dijo:
“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto… y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” Juan 15: 2 y 16
Los fariseos, por mas religiosos y rigoristas que se mostraban a los demás, no eran del Señor, por lo tanto, no podían fructificar, y en lugar de recoger, desparramaban. El Señor dijo de ellos severamente:
“Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” Mateo 23:13
Los fariseos trabajaban para irse en contra de Cristo y del evangelio. El pasaje dice que ellos no entraban al reino de los cielos, pero estorbaban a quienes sí estaban entrando.
Es muy frecuente y penoso ver miembros de iglesias locales que, en lugar de recoger, desparraman. En lugar de sumar, restan. En lugar de trabajar para la obra y la gloria de Dios, mantienen una supuesta neutralidad que los evidencia como enemigos de Cristo, haciendo tropezar a los débiles y apagando el espíritu de quienes sí son de Cristo y que están fructificando y recogiendo. Ellos piensan que son neutrales, pero la biblia dice que “El que no es conmigo, contra mí es”.
La tibieza que Dios aborrece
Bien sabemos que estamos en el postrer tiempo cuya característica es la tibieza espiritual. El Señor hablando a la iglesia en Laodicea, y que, por lo demás, caracteriza a la cristiandad final, le dice con mucha dureza: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” apocalipsis 3: 15-16. Esta iglesia del primer siglo que existió en Asia menor (lo que actualmente es Turquía), se caracterizaba por su neutralidad y tibieza. Ser tibio significa acomodarse a toda temperatura y circunstancia; es no quedar mal con nadie; es transformarse en una especie de “corcho” que flota en todas las aguas. Es una iglesia ambivalente sin perfiles claros ni definidos. Esto lo aborrece El Señor, y aún más, le produce nauseas. En toda la biblia Dios se muestra celoso de su pueblo y no acepta la tibieza ni la neutralidad. O somos de él y lo demostramos mediante frutos, o definitivamente no somos de él. Josué dijo:
“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” Josué 24: 15
El llamado radical de Josué al pueblo fue a definirse y a escoger a quien servir. No podían estar viviendo entre lo santo y lo profano. Memorable es la valiente y determinante declaración de Josué, tan escasa en estos días: “yo y mi casa serviremos a Jehová”. Es como decir: si tú quieres seguir viviendo en una neutralidad y ambivalencia que repudia El Señor, allá tú, “pero yo y mi casa serviremos a Jehová”
No se puede servir a dos señores dijo El Señor. No se puede compatibilizar a Cristo con Belial, la luz con las tinieblas, la mesa del Señor con la mesa de los demonios. No se puede habitar en una neutralidad que no existe en la biblia. Israel experimentó la tibieza y la neutralidad que Dios le reprochó muchas veces. La biblia dice:
“Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra” 1º Reyes 18: 21
Elías usa la palabra “claudicar” que en el original hebreo significa algo así como “cojear”. En otras palabras “cojear entre dos pensamientos” señala la misma actitud y búsqueda de una neutralidad y tibieza que presume estar con Cristo, pero en lugar de recoger se desparrama. La biblia dice que Israel temía a Jehová, pero honraba a dioses ajenos (2º reyes 17: 33), y en esa mixtura, sincretismo e indefinición, El Señor le compara a una “torta no volteada”, es decir, que por un lado esta cocida y apta para comer, pero por el otro lado, cruda, incomible y repugnante (Oseas 7:8)
El gran peligro en las iglesias locales
Un individuo inconverso en medio de una iglesia puede transformarse en un enemigo capaz de desparramar todo lo que ha costado recoger. Por eso la necesidad de tratar este tema con altura de mira, para estar siempre observando este peligro.
Los síntomas de estas personas que no sirven al Señor, sino que se sirven de él, son principalmente la inactividad, el desinterés, la crítica destructiva y murmuración permanente, y la esterilidad en su vida cristiana. Ellos no dan fruto, porque no pueden.
Resisten la verdad, la corrección y no reconocen ninguna autoridad. Estos, aunque puedan tener vidas ordenadas y moralmente correctas, no están en Cristo, por lo tanto, no pueden dar fruto, pero sí pueden desparramar lo que se ha recogido. Ellos se transforman en piedra de tropiezo a hermanos débiles que sí quieren crecer, madurar y servir.
Para detectar este tipo de “cristianos” se requiere de la madurez que solo puede dar la Palabra de Dios. Las emociones y los afectos puramente humanos y naturales, sin la asistencia y el poder que otorga la santa escritura, no permiten ver con nitidez a quien podría ser de aquellos que no recogen, pero que sí desparraman. Aquellos que presumiendo ser de Cristo, no obstante, son enemigos de Cristo. Es probable que a estos se refería Pablo cuando dijo: “peligro entre falsos hermanos” 2ª corintios 11: 26
Dejando la neutralidad
Quizás el análisis presentado podría sembrar la duda e incertidumbre en algún legitimo hermano que por otras razones está pasando un tiempo de esterilidad espiritual. Para disipar toda duda, es importante entonces dejar la neutralidad, y al igual que Josué y su llamado, tomar decisiones determinantes, y abandonar la tibieza para tomar parte en la responsabilidad de lo que significa estar en y con Cristo, y servirle dando frutos para su gloria.
Lo expuesto no pretende decir que solo “los perfectos y sin pecado” pueden servir; porque, si así fuera, ninguno podría servir al Señor. Lo que se pretende, es hacer un llamado a definirse. Tener perfiles claros en cuanto a nuestra creencia y condición espiritual. Después de todo, El Señor conoce mejor que nosotros nuestras flaquezas y debilidades, y él extiende su gracia al humilde que reconoce sus propias limitaciones. Pero el mismo Dios de gracia, resiste la soberbia y mira de lejos al altivo; aquel que, en lugar de aceptar la corrección, que continuamente nos entrega La Palabra de Dios, su corazón se endurece para no oír su voz.
Debemos dejar la neutralidad, la tibieza y la ambivalencia en nuestras vidas. Debemos tomar de la radicalidad del evangelio por el cual fuimos llamados. No podemos seguir actuando como Poncio Pilato, quien, sabiendo la verdad, miró para otro lado para evadir su propia responsabilidad. No olvidemos que este procurador de Roma pasó a la historia, y que, por lo demás, todos lo recuerdan como aquel cobarde que se lavó las manos para evadir su deber. Hasta su propia mujer le dijo la verdad (Mateo 27: 19), pero el canalla prefirió quedar bien con “dios” y con el diablo.
La neutralidad es un peligro, y debemos dejarla. Debemos pagar el precio de la verdad y deliberar con la verdad, y tomarnos el “trago amargo” en el momento preciso. Nadie quisiera que El Señor nos considerara como “tibios”, y que nuestra actitud neutral le provoque nauseas como lo hizo la tristemente célebre iglesia en Laodicea. O somos del Señor y lo demostramos recogiendo frutos, o estamos en contra de él desparramando y estorbando el avance de la iglesia.
Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo no ayude en este importante tema. Que así sea, Amén.
PEL 02/2026
