EL CELO DE DIOS
“...sé, pues, celoso, y arrepiéntete” Apocalipsis 3:19 Cuando apreciamos la profundidad bíblica de la palabra “celo”, lejos de la definición egoísta y atrofiada de los hombres, descubrimos los ingredientes de un sentimiento santo, abnegado, diligente y con un alto concepto de fidelidad. Dios es celoso por naturaleza; así se expresa de sí mismo al momento cuando revela sus mandamientos en Éxodo 20:5. Dios demanda exclusividad. El nos anhela celosamente (Santiago 4:5) y cuando su intimidad, su santidad o sus estatutos son traspasados, afrentados y transgredidos, su naturaleza celosa y santa, se levanta como el fuego. Cristo, siendo Dios hecho carne,…








